Fermentación natural y familia

“La fermentación natural precede la historia humana”, como bien señala este artículo. La fermentación es un proceso natural utilizado por los humanos desde tiempos inmemoriales para distintos propósitos, entre ellos: la conservación de alimentos y la maximización de sus nutrientes. Se ha fermentado y se fermenta en todas las civilizaciones del mundo, y en muchas de ellas esto se ha convertido es una tradición de convivencia familiar.

En muchas culturas, las familias comparten y estrechan sus lazos mientras entre todos realizan las tareas de la fermentación.

 

Hoy día muchos relacionan la fermentación solo con alcohol, pero por ejemplo, mis recuerdos más tempranos incluyen ver y ayudar (como podía) a mis abuelos en la preparación de toda clase de conservas fermentadas. Juntos, conversando y compartiendo tiempo de calidad, nos dedicábamos a: lavar, limpiar y picar vegetales y frutas del huerto; hervir curiosos frascos de vidrio y sus tapas; introducir de una forma especial los vegetales o frutas, tapar herméticamente, ponerles fecha y descripción a los frascos y guardar en la despensa (que ya tenía más frascos con fermentos dentro).

 

La cultura de la fermentación, como toda innovación humana, tiene su origen en la necesidad de dar una solución a la pérdida de las frutas y vegetales que abundan en época de cosecha, pero luego escasean. Así nacieron las primeras conservas (y fermentar es una forma de conservar). Con el tiempo, las personas aprendieron que con esta práctica no solo es posible abastecerse para el futuro, sino que además la fermentación genera nuevos sabores y beneficios nutricionales.

 

Algunos ejemplos de fermentados que nos encantan son: el sauerkraut (a lo largo de Europa central y oriental), el tempeh (de Indonesia), el kimchi (de Corea), el ____ (de Vietnam), el tofu y miso (de Japón). Entre las bebidas: kefir de leche (de Europa oriental), kefir de agua o Tibicos (de ___), kvass (de Europa oriental y asia), kombucha (de China-Japón). Ejemplos más populares incluyen el vinagre, el pan, el yogurt y el queso.

 

También van apareciendo nuevos fermentados a medida que las personas experimentan. Por ejemplo, así fueron creadas nuestras infusiones probióticas. La fermentación es una cultura de constante innovación y descubrimiento. Si una familia comparte el amor por la cocina, practicar fermentación le proporcionará mucha diversión y espacio para la creatividad.

 

Las bebidas y alimentos fermentados contienen probióticos que aparecen durante la fermentación. Por eso nos gusta llamarlos “probióticos vivos y naturales”. No son de laboratorio ni son añadidos artificialmente y, además, están complementados con los ingredientes de su receta, por lo que ayudan a digerir mejor y a la vez incrementan los nutrientes de dicho alimento. Si a esto le sumamos que fueron cocinados con espíritu familiar en un ambiente de armonía y consciencia plena, tenemos como resultado sabrosos alimentos y bebidas vivas que nutren cuerpo, mente y espíritu.

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